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BITÁCORA DE MI ÚLTIMO VIAJE

Llegué a La Serena alrededor de las 19:00. Hacía frio y por poco el avión no puede aterrizar. Había una nube negra amenazadora horrible. 

Llegué al hotel, bien bonito, acogedor, cerca de la playa.

Lo que no me fue de mucha ayuda a la hora de querer salir a recorrer la ciudad ya que para donde quisiera ir había que tomar taxi o caminar mucho. Asi que opté por quedarme en el hotel, ver algo de tele y dormirme temprano.

Al día siguiente debía levantarme super temprano, debía estar en Combarbalá a las 9:30 y desde donde estaba hasta allá hay un poco menos de tres horas de viaje.

La cosa es que alcancé el bus que iba a Ovalle a las 7 de la mañana, llegué a esa ciudad alrededor de las 8:30. Del paisaje poco pude ver ya que la neblina lo cubría todo. Una vez en el terminal me pasó a buscar María, una mujer de las que quedan pocas. Se dió la lata de pasar a buscarme y llevarme en su auto por un camino terrible de casi 2 horas y media por unos cerros, y quebradas, y la neblina, ufff!!!.

Lo bueno fué que la conversa durante el viaje fue de los más entretenida, abordamos todo tipo de temas. Al principio igual fué un poco incómodo para mi porque a raiz de la típica pregunta: “Has vivido siempre en esta ciudad” ??..
– Si.. toda mi vida hecha y deshecha aqui….Y se le comienzan a llenar los ojos de lágrimas. Hacía sólo un par de meses que se había separado y aún está viviendo el duelo.

Me pareció increible lo cercana que se debe haber sentido a mi en tan solo un par de minutos de conversa ya que me comenzó a comentar de los motivos de su separación y otras cosas de su vida familiar.

En fin, de esta forma el viaje se hizo un poco menos tedioso.

Llegamos a El Monte, a poco de Combarbalá, alrededor de las 10:00 am. Ahí nos esperaba la señora Delia, una mujer de campo, super “aperrá”. Es de esas personas que van en busca de la ocasión de surgir y no se quedan espeando que las cosas les caigan del cielo.

El paisaje, árido, seco, desierto, pero bello, dentro de su estilo.

Me llevaron a conocer el proyecto de arándanos que están llevando a cabo, con mucho esfuerzo, son sólo mujeres campesinas de la zona que han plantado esas semillas en lugar de características muy especiales. Sobre todo ahora con esta sequía. Pero ellas se las han sabido arreglar. Espero que logren una buena cosecha.
Después de hacer mi “pega”, nos invitaron a almorzar un rico pollito con arroz y papas fritas con una ensalada del propio huerto.

A las 14:00 de la tarde emprendimos viaje de vuelta junto a María, que me esperaró hasta que terminara mi trabajo. De no haber sido por ella creo que aun estoy esperando la micro que sube una vez al día hasta allá y que más encima, creo, que hasta en panne ha quedado alguna vez y los propios pasajeros han tenido que empujarla pa que comience a andar.

Asi, el viaje de vuelta volvió a hacerse muy ameno, escuchando a los beatles y conversando de esta vida y de la otra.

Llegamos a Ovalle cerca de las 16:00, tomé de inmediato el bus a La Serena, ya en calidad de bulto. Llegué al hotel como a las 19:00 ya sin ánimo de nada.

Nos vemos

Sandra